LA AMBIENTACIÓN EN BLADE RUNNER

Por Juan Carlos Martínez

 

blade.jpg (65926 bytes)El escenario en el cual se desarrolla la historia constituye en si mismo uno de los aspectos más interesantes y logrados de esta película hasta el punto de crear una estética de ambientación y una atmósfera muchas veces imitadas en otras producciones posteriores. Distinguimos primeramente en esta historia un macroespacio: la ciudad de los Angeles. Por extensión, se deduce que se trata de la sociedad occidental desarrollada industrialmente.

Ahora bien, este macroespacio se ve condicionado en su configuración por el factor temporal, en el sentido de que los hechos transcurren en esa ciudad en el año 2.019. Entonces entra en juego la concepción que la instancia narradora tiene: una concepción pesimista del futuro. Dicha concepción también va a condicionar el aspecto estético del macroespacio. Este macroespacio, la ciudad, será a lo largo de toda la película el lugar clave, presente en todo momento.

Desde mi punto de vista, el lugar, o mejor dicho los ambientes y decorados, adquieren en este film entidad propia y un poder de sugestión especialmente fascinante. Pero incluso alcancan un poder expresivo, también narrativo. Además acompaña a los personajes con sus circunstancias y su psicología. Las calles y los grandes planos generales del inicio del film, hablan más del propio futuro que una larga conversación entre dos personajes.

A grandes rasgos podríamos afirmar que la mayor parte de los lugares son una especie de mezcolanza aparentemente caótica de elementos e iconografía procedentes de muy distintas épocas y lugares, especialmente de todo el siglo XX hasta los ochenta (el film se produjo en 1982). A partir del macroespacio existen otra serie de espacios más concretos y localizados donde tendrá lugar el desarrollo de la historia, algunos de ellos, los más importantes los detallo a continuación:

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Las calles de la ciudad: lugar esencial desde el punto de vista narrativo y estético del relato. Las calles son un lugar inseguro y lluvioso, como un desfiladero entre descomunales moles arquitectónicas, lleno de gente que se ignora una a otra, sujetos que deambulan como autómatas o como almas en pena. Calles arterias de una megalópolis del futuro que ha crecido industrial y urbanísticamente del modo más anárquico, animada en su caos por la superpoblación. Calles opresivas, oscuras, sucias, confusas... Calles donde conviven tanto los neones como los fuegos más primitivos, junto a los vehículos más variopintos, automóviles futuristas junto a otros de los años sesenta y bicicletas en los callejones.

bald2.jpg (20159 bytes)En medio de este sórdido marco, un mundo sin rumbo, vacío que no sabe adónde va tras una borrachera de industrialización y tecnología, los personajes buscan su propia identidad, una búsqueda de si mismos y de las dudas que han asaltado al ser humano desde la noche de los tiempos: la vida, la muerte, el desconcierto ante la existencia humana, los límites del conocimiento científico, la creación de vida y el sueño imposible de su prolongación en el tiempo, etc. etc. En estos lugares de la urbe tiene lugar la muerte de dos replicantes. La primera a manos del arma de Deckard, el segundo abatido por Rachael, salvando así la vida de Deckard. Ambas muertes tienen lugar entre la indiferencia de los caminantes urbanos que ya son insensibles a todo, incluso a la misma muerte.

La casa de Deckard: se nos presenta como un lugar de descanso y reflexión. Allí donde acude el protagonista, lógicamente tras su trabajo, pero también donde le busca Rachael, en busca de respuestas sobre su existencia y procedencia. De nuevo, un domicilio que es una amalgama futurista. Un lugar vagamente iluminado en el cual se refleja el exterior en forma de luces que atraviesan la estancia procedentes de los vehículos voladores del exterior. Un lugar para la reflexión sobre los recuerdos frente a un piano con antiquísimas fotos de los que fueron pero ya no son si no tan solo recuerdos para los vivos; y también un lugar para la pasión insegura y contradictoria con Rachael.

El local donde actúa la replicante: es un lugar donde el protagonista no encaja pero tiene que investigar. Este lugar, parece un "local de moda", un templo de la frivolidad social, la superficialidad de la modernidad más vacía. Lo encontramos en la actitud y vestimentas de los que pueblan el ambiente, un ambiente muy cargado de humos, asfixiante. Un ambiente y una estética sospechosamente cercana al momento presente, lleno de ambiciosos cretinos "de diseño", exponente de lo más vacío y mezquino de la vida social de los que se creen por encima de los otros. La falsedad y la apariencia elevados a la categoría de doctrina estética.

La casa de Tyrell: Si Tyrell, un hombre extremadamente inteligente, es un creador en el sentido más amplio de la palabra, pues ha sido el artífice de vidas inteligentes, las de los replicantes; el lugar donde vive sugiere casi un templo inexpugnable e innaccesible a los simples mortales. No en vano, no será fácil para los replicantes llegar hasta ahí. Personalmente es uno de los decorados más actractivos en lo visual y sugestivos de esta película. Casi en la oscuridad, sólo iluminan cálidamente la estancia, las gran cantidad de velas repartidas por la habitación. Estas velas acentúan el carácter cuasi-sagrado del lugar, y enriquecen la puesta en escena. Además es una forma creativa de presentarnos el lugar teniendo en cuenta que nos encontramos en el siglo XXI.

El viejo gran almacén abandonado de J.F. Sebastian: en este recinto tiene lugar el climax y la mayor parte del final de la película. Se trata de los restos de lo que en otros años era lo que se puede considerar todo un símbolo de la sociedad occidental contemporánea: un centro comercial. Un lugar con sabor a viejo, que no antiguo, al igual que su único habitante: el ingeniero genético J.F. Sebastián, un ser prematuramente avejentado que vive en una total soledad que le hace sentirse seguro y a la que, no obstante, trata de engañar creando pequeñas criaturas genéticas que le hacen caer en la ilusión de que alguien piensa en él y desea que vuelva a lo que podría llamar "casa".

Por una parte, este espacio encierra el simbolismo de la decadencia arquitectónica y social, pero además es el escondido hogar de Sebastián. Por último es el escenario en que tendrá lugar el combate entre Deckard y Roy, el líder del grupo de replicantes proscritos. A su vez, el momento culminante de dicha lucha tendrá lugar en la azotea del edificio, en medio de una intensa lluvia.

Por supuesto, hay más lugares donde se desarrolla la acción y los personajes, lo cual, sin duda enriquece la forma de contar el relato, pero a mi juicio estos son los más representativos de Blade Runner, una producción que no sería lo que es y no nos entusiasmaría a tantos amantes del cine y la imagen de no ser por el sensacional trabajo de ambientación, decoración y puesta en escena, que lejos de resultar gratuitos para el relato, lo complementan y hacen sólido.

Juan Carlos Martínez